INTRODUCCIÓN

El sistema osteoartromuscular es adaptativo, por consiguiente, su funcionalidad está directamente relacionada a su actividad ¿Qué quiere decir esto?, sencillamente que si un cuerpo no se mueve, se debilita y colapsa.  Ahora bien, dicho sistema se compone de distintas estructuras, entre ellas: los huesos, las articulaciones (tendón y ligamentos) y los músculos, las mismas deben entrenarse en conjunto para desarrollar la máxima flexibilidad.

Un músculo acortado es débil, un músculo elongado es débil, dicha condición es debida a la escaza flexibilidad del sistema osteoartromuscular en ambos casos. Pero, ¿Qué es la flexibilidad? Es la cualidad física que tiene el sistema osteoartromuscular de sumar la movilidad articular y la elasticidad muscular para doblarse sin romperse y sin perder su forma. Es decir que, un músculo flexible es capaz de modificarse tanto en contracción como en elongación y no deformarse.

Del correcto entrenamiento de la flexibilidad depende que un músculo sea fuerte y resistente a las deformaciones según lo exijan ciertos movimientos, y que éste, durante la realización de actividades físicas tenga menos probabilidades de sufrir una lesión. Por consiguiente, el realizar ejercicios de flexibilidad y estiramientos antes y después de una actividad física o deporte, es indispensable para una correcta preparación muscular y consiguiente relajación del sistema osteoartromuscular, respectivamente.

Adicionalmente, el entrenamiento de la flexibilidad favorece la lubricación de las articulaciones y sus estructuras afines, disminuyendo la rigidez y retrasando el desgaste de las mismas. Asimismo, con la práctica habitual de los estiramientos se beneficia el reflejo miotático, ya que el mismo, se habitúa a la elongación progresiva de la musculatura y condiciona al organismo. Por tales razones, es indispensable que los ejercicios de estiramientos se realicen de manera periódica, durante el tiempo adecuado y de manera progresiva, y no bruscamente.

El cuerpo humano, a medida que avanza el tiempo se desgasta y, si se le añade el hecho de una vida sedentaria y nada de movimiento, se atrofia; es decir, el cuerpo está diseñado para que se le utilice y se le exija, siempre y cuando se le entrene y habitúe en el ejercicio. Desde niños poseemos una flexibilidad innata porque el sistema óseo sigue en formación y nuestras estructuras son maleables, a diferencia de cuando se tiene una edad ya más avanzada, donde las estructuras óseas están consolidadas e inicia el proceso de degeneración natural del organismo por el uso, aproximadamente a partir de los 25 años. Por consiguiente, el organismo es sabio, se adapta, por lo tanto, el desgaste natural se puede retrasar gracias a la actividad física, al movimiento, y la flexibilidad porque se mantienen nutridas las estructuras anatómicas y se condicionan para lo que se les utiliza.

Toda práctica de un ejercicio, tiene resultados óptimos si se hace con los parámetros y las condiciones correctas, es decir, los estiramientos deben cumplir ciertas características para que sean beneficiosos y, no simplemente hacerlos por hacerlos. Deben ser realizados unas dos veces por día, preferiblemente en horas de la mañana y de la tarde, si es para una actividad física específica, antes y después como se ha mencionado anteriormente; con una duración de 15 minutos como mínimo para una rutina de estiramientos y de 30 – 45 segundos cada uno.

Facilitación Neuromuscular Propioceptiva (FNP)

La actividad motora normal de un individuo se compone de asociaciones musculares y movimientos en diagonales. Se produce con la correcta integración de receptores artrocinéticos, exteroreceptores, sistema nervioso central y sistema óseo; generando un movimiento organizado.

Dichas diagonales facilitan la reeducación neuromuscular y ayudan a reestablecer los patrones de movimientos funcionales, a través de la estimulación propioceptiva, concientizando a las estructuras anatómicas sobre su posición y movilidad, reeducando a su vez, las posturas.

La técnica de FNP, se sustenta en la aplicación de los siguientes mecanismos: la resistencia máxima, que facilita la respuesta muscular al aplicar una resistencia al movimiento voluntario y desencadena el mecanismo de irradiación, con contracciones isométricas, isotónicas y excéntricas de grupos musculares fuertes para facilitar la de músculos débiles que trabajen en el mismo patrón cinético. Asimismo, los reflejos, que favorecen los movimientos son los de estiramiento, posturales y de enderezamiento, por el contrario, los dolorosos y de antagonistas musculares deben evitarse. La inducción sucesiva es aquella que busca a través de un antagonista fuerte, la facilitación del agonista débil, por medio de un estiramiento previo y la inervación recíproca, que inhibe a los antagonistas mediante contracciones resistidas de los agonistas.

Adicionalmente, para el procedimiento de la técnica se requiere el contacto manual para generar la estimulación a través de los propioceptores y exteroceptores, al igual que generar la tracción y aproximación en las extremidades. Es necesario decir consignas verbales claras y cortas para que el paciente pueda entender y aprender el patrón del movimiento. El FNP se compone de los siguientes pasos: la iniciación rítmica, combinación de isotónicos, inversión de antagonistas, estiramientos repetitivos, contracción y relajación, sostener y relajar, y repetir hasta que el paciente aprenda y controle el patrón.

 

Bibliografía

Facilitación Neuromuscular Propioceptiva (FNP)

 

Autor:

Bárbara Flores Matamoros

Licenciada en Fisioterapia

Diplomado en Fisiología y Clínica del Ejercicio

Diplomado en Fisiología y Patología Neuromuscular

Venezuela

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