INTRODUCCIÓN

Del organismo se derivan compuestos orgánicos, los cuales, en su mayoría, se componen de vitaminas e hidrocarburos, formando así moléculas y sustancias. Dentro de éstos, se encuentran un tipo especial de lípidos que derivan del ciclopentano perhidrofenantreno, denominado gonano o esterano, comúnmente llamados esteroides. Así pues, los esteroides son sustancias químicas orgánicas de origen vegetal o animal que constituyen la base de muchas hormonas y ácidos biliares y cuya función biológica es variada.

Los esteroides son secretados por las glándulas endocrinas (glándulas que liberan hormonas) presentes tanto en el hombre como en los animales y los vegetales. Los esteroides incluyen el colesterol (del grupo esteroles) el cual forma parte de las membranas biológicas y es el precursor de los demás esteroides; los ácidos biliares (ácidos cólico, desoxicólico y quenodesoxicólico) cuyas sales emulsionan las grasas y  favorecen la digestión y absorción intestinal; las hormonas sexuales (estrógenos y andrógenos) como la progesterona y testosterona que controlan la maduración sexual, comportamiento y capacidad reproductora; los glucocorticoides (cortisona y cortisol) derivados de la corteza suprarrenal, que estimulan la síntesis del glucógeno y la degradación de grasas y proteínas y; la aldosterona, secretada por glándulas suprarrenales, que desempeña un papel importante en la función del riñón ya que regula la excreción de agua y sales minerales por las nefronas.

Los Esteroides Anabólicos Androgénicos (EAA)

En medicina, comúnmente se habla sobre las hormonas esteroideas, mientras que, en el mundo del deporte se mencionan los esteroides anabolizantes. Pero, ¿Qué son los anabolizantes? Son compuestos que aceleran el crecimiento de los tejidos. Ahora bien, aplicado a los esteroides, éstos son llamados Esteroides Anabólicos Androgénicos (EAA), quiere decir que, son un grupo de fármacos, derivados sintéticos de la testosterona que producen efectos anabólicos (de construcción muscular) y androgénicos (de masculinización). Son compuestos que aceleran el crecimiento de los tejidos y promueven preferentemente el desarrollo del músculo esquelético (efectos anabólicos) y, en menor medida, el desarrollo de los caracteres sexuales masculinos (efectos androgénicos).

El uso de los esteroides anabolizantes androgénicos como vehículo para aumentar el rendimiento atlético y el atractivo físico de los varones es conocido desde hace décadas, así como su protagonismo en el mundo deportivo, aunque también se usan con fines médicos. El conocimiento de la influencia de los esteroides sobre la masa muscular es debido a la experimentación animal en 1935, mientras que su uso extraclínico se inicia a mediados de los años 50, siendo los levantadores de pesas los primeros en aprovechar sus efectos para mejorar el rendimiento. Su consumo estaba en un primer momento restringido a deportistas profesionales, pero se ha extendido a un segmento significativo de la población general, incluso adolescentes. Los atletas los consumen con el fin de ganar peso, fuerza, potencia, velocidad y resistencia. Es en 1968 cuando el Comité Olímpico Internacional acuerda una definición de dopaje, y en los juegos olímpicos de 1976 se prohíbe su uso en los deportistas.

Los EAA están legalmente disponibles solamente mediante prescripción médica. La terapia con estos compuestos está indicada en las limitaciones funcionales asociadas con el envejecimiento y las enfermedades crónicas, en la fragilidad, en la caquexia por cáncer y en la osteoporosis, se usan en casos de desnutrición severa o en el tratamiento de ciertos tipos de anemias por sus efectos anabolizantes, pues ayudan a que las personas con este tipo de problemas aumenten su masa muscular.

Las hormonas esteroideas trabajan por estimulación de moléculas receptoras en las células musculares, quienes afectan genes específicos para producir proteínas. También afectan la tasa de activación de los sistemas enzimáticos involucrados en el metabolismo proteico, por esta razón incrementan la síntesis proteica e inhiben la proteólisis.

El anabolizante actúa en otros órganos no relacionados con la actividad reproductora, como el riñón, el hígado y el músculo, previa interacción con receptores androgénicos. El efecto anabólico más notable es el desarrollo de la masa muscular por aumento de la síntesis proteica e hipertrofia de la fibra muscular esquelética, acompañado de un incremento en la fuerza; retención de potasio, sodio, cloro, fosfato, calcio y azufre, contribuyendo al aumento de peso por la retención de agua que condicionan. Favorecen, además, la mineralización ósea y estimulan el crecimiento y la secreción de las glándulas sebáceas.

Sin embargo, el abuso de esteroides interfiere en la producción normal de hormonas en el organismo, causando cambios tanto reversibles como irreversibles, tanto agudos como crónicos, entre los que destacan: dolores de cabeza, retención de líquidos (especialmente en las extremidades), irritación gastrointestinal, diarrea, dolores de estómago y piel grasa. Los efectos agudos con un mayor impacto clínico son ictericia, alteraciones de la menstruación e hipertensión, infecciones causando dolor y abscesos. Por otro lado, el abuso de esteroides anabolizantes se asocia con problemas crónicos urogenitales, acné y enfermedad cardiovascular y hepática; así como se asocia con efectos en el comportamiento y efectos psiquiátricos, que varían desde la irritación moderada, aceptable socialmente, a la agresión incontrolable, a la hostilidad e incluso a la depresión y la manía.

 

CONCLUSIÓN

En el mundo del deporte olímpico y la alta competición, existe una búsqueda continua de superación atlética. A la vez, la sociedad contemporánea, otorga una creciente importancia a la apariencia corporal, esto ha provocado un incremento del descontento de la autoimagen corporal en la población, constatándose un marcado abuso de EAA en el deporte profesional y no profesional con fines estéticos por adolescentes y adultos jóvenes.

Los efectos que se buscan con el consumo de EAA son los derivados del potencial anabólico, como la mejora de la composición corporal, aumento del rendimiento deportivo, aumento de la fuerza o mejora de la recuperación. Las vías de administración más comúnmente utilizadas para el consumo de esteroides anabólicos son la vía oral e intramuscular, aunque también se han descrito el empleo de la vía subcutánea y transdérmica.

El uso médico de EAA está indicado para el abordaje terapéutico de patologías caracterizadas por una deficiencia endógena de esteroides anabólicos, desarrollados con fines terapéuticos para el tratamiento del hipogonadismo masculino, la pubertad tardía en varones y, posteriormente, se les encontró utilidad para el cáncer de mama, la osteoporosis y la anemia.

Es así, como en el hipogonadismo masculino, la insuficiencia testicular se trata con andrógenos para el desarrollo sexual normal. Los andrógenos causan una importante retención de nitrógeno, aumento de la masa muscular y aumento de peso, por ello se utilizan derivados con efecto anabolizante y con baja actividad androgénica para los casos de desnutrición, distrofias o mejorar el desarrollo muscular. Por otro lado, en trastornos hematológicos, los EAA estimulan la producción de eritropoyetina a nivel renal y extrarrenal, por ello pueden ser utilizados en el tratamiento de anemias. Asimismo, favorecen la síntesis hepática de diferentes proteínas, como factores de la coagulación y controlan el edema.

Otras indicaciones son para la baja estatura, donde los EAA estimulan el crecimiento lineal si se administran previamente al cierre de las epífisis y en períodos cortos. En la Osteoporosis los tratamientos con EAA se utilizan para el aumento del metabolismo del calcio y demás componentes, finalmente, en estados catabólicos, su eficacia en la estimulación del anabolismo en enfermedades agudas y crónicas no va más allá de lo que el andrógeno puede hacer con el aumento del apetito.

De esta manera, los esteroides anabólicos androgénicos tienen ofrecen varios beneficios al organismo cuando su administración y consumo es controlado y bajo prescripción médica. Los fines, que van más allá de una mejora en el rendimiento y tratamiento de enfermedades, ocasionan el constante abuso de estas hormonas esteroideas, y por consiguiente los efectos secundarios se han documentado extensamente, afectando a multitud de aparatos y sistemas. Dentro de los más relevantes, podemos mencionar entre ellos, efectos adversos a nivel cardiovascular, psicológico, hepático, reproductivo, neuro-cognitivo, genético y musculo-esquelético.

En líneas generales, la población desconoce que son los EAA y sus efectos secundarios más habituales, tanto reversibles como irreversibles en el organismo. Incluso se cree erróneamente que el abuso de esteroides anabólicos es seguro o sus implicaciones en la salud son mínimas.

 

Bibliografía

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Autor:

Bárbara Flores Matamoros

Licenciada en Fisioterapia

Diplomado en Fisiología y Clínica del Ejercicio

Diplomado en Fisiología y Patología Neuromuscular

Venezuela

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@sabinaflores94ft