Los músculos de la cavidad abdominopelviana son aquellos que soportan los órganos intrapélvicos (vejiga, útero y ano). Su contracción y relajación están relacionadas con el control de la micción y defecación. Por otra parte, los avances de las técnicas diagnósticas han permitido aumentar el conocimiento sobre la función y anatomía del suelo pélvico: el uso de la resonancia magnética, junto al ultrasonido en 3D y 4D, han sido fundamentales.

En condiciones normales la presión intraabdominal es cero (la misma que la atmosférica), pero aumenta con la mayoría de las actividades de la vida diaria como la tos, los estornudos y el estreñimiento. De la misma manera, diferentes factores de riesgo como son los embarazos, los partos y los deportes de impacto, así como el envejecimiento de las estructuras, pueden favorecer la aparición de incontinencia urinaria de esfuerzo.

La disfuncionalidad del suelo pélvico afecta a un porcentaje importante de mujeres. Algunos autores (1) consideran disfunciones la incontinencia urinaria de esfuerzo, la incontinencia fecal y los prolapsos pélvicos. Sin embargo, hay quien considera éstas sólo algunas de ellas. Según Lavy et at. (2) en los próximos años, el 10% de las mujeres serán sometidas a intervenciones del suelo pélvico y, con las técnicas tradicionales, entre el 30 y el 50% de estas pacientes tendrán reintervenciones por recidivas. Hay que tener en cuenta que estos porcentajes irán en aumento debido a la mayor expectativa de vida de la población.

ELECTROTERAPIA EN DISFUNCIONES DEL PISO PÉLVICO

Provocar una contracción pasiva de las fibras musculares mediante una corriente eléctrica, y está indicada en pacientes que no son capaces de contraer la musculatura pelviana por sí mismas.

Se puede utilizar sola o conjuntamente con los ejercicios de contracción activa.

Existen contraindicaciones para su utilización, entre las que está el embarazo.

Un artículo publicado en diciembre de 2017(51), en el que se analizaron ensayos controlados aleatorios o cuasialeatorios en los que un grupo utilizaba electroestimulación para el tratamiento de la incontinencia urinaria de esfuerzo y se comparaba con otro grupo que había utilizado cualquier otro tratamiento para esta patología: aunque la calidad de la evidencia era baja, la conclusión a la que llegaron los autores de este artículo fue que la electroestimulación es, probablemente, el tratamiento más efectivo. Ese mismo mes se publicó en una revista un estudio clínico (52) en el que se concluía que el mejor tratamiento era la realización de los ejercicios de rehabilitación asociado a la electroestimulación de baja frecuencia (se realizó en mujeres primíparas que habían sufrido episiotomía o desgarro de segundo grado).

Odoo • Imagen y texto

Se utiliza para reeducar los músculos que sufren alguna alteración que les impide mantener el tono normal, y también se puede emplear para enseñar al paciente donde están los músculos del suelo pélvico, cómo funcionan, y que se siente cuando se contraen, a fin de que sea capaz de aprender a contraerlos voluntariamente.

Para aplicarla se emplean 2 tipos de electrodos, en función de los músculos que se desee tratar:

- Electrodos de superficie: Colocados en el periné

- Electrodos intracavitarios: Colocados en el interior de la vagina o el recto, en función de la zona muscular a tratar.

INDICACIONES DE LA ELECTROTERAPIA EN SUELO PÉLVICO

Pacientes con un suelo pélvico muy débil como para realizar ningún tipo de contracción

Pacientes sin conocimiento sobre cómo realizar contracción del suelo pélvico

En pacientes con capacidad (o que han desarrollado la capacidad gracias a este tratamiento) de realizar contracciones voluntarias, es recomendable trabajar con biofeedback en lugar de electroterapia.

Odoo • Texto e imagen

CONTRAINDICACIONES DE LA ELECTROTERAPIA EN SUELO PÉLVICO

Odoo • Imagen y texto
  • Uso de dispositivos intrauterinos
  • Cáncer
  • Embarazo
  • Disuria
  • Denervación total

  • Retención urinaria
  • Razones psicológicas
  • Reflujo uretétrico
  • Menstruación no sangrante
  • Infección local


Bibliografia

1. Naser M, Manríquez V, Gómez M. Efectos del embarazo y el parto sobre el piso pélvico. Medwave 2012; 12(3):e5336.
2. Lavy Y, Sand PK, Kaniel CI, Hochner-Celnikier D. Can pelvic floor injury secondary to delivery be prevented? Int Urogynecol J. 2012 Feb;23(2):165-73. Epub 2011 Aug 6.
3. Geanini-Yagüez A, Fernández-Cuadros M, Nieto-Blasco J, Ciprián-Nieto D, Oliveros-Escudero B, Lorenzo-Gómez M. EMG-biofeedback en el tratamiento de la incontinencia urinaria y de calidad de vida. Rehabilitación (Madr). 2013.
4. Sangsawang B, Nucharee S. Stress urinary incontinence in pregnant women: a review of prevalence, pathophysiology, and treatment. Int Urogynecol J. 2013; 24(6):901-12.
5. 
Leroy LS, Lopes MHBML. Urinary incontinence in the puerperium and its impact on the health-related quality of life. Rev Lat Am Enfermagem. 2012; 20(2):346-53.
6. Sangsawang B, Sangsawang N.Stress urinary incontinence in pregant women: a review of prevalence, pathophysiology, and treatment. Int Urogynecol J. 2013;(24):901-912.
7. Simó AP, Izquierdo AM, Benítez RP, Porcar LC. Una revisión sobre la incontinencia urinaria de esfuerzo. Enfuro. 2013 (124):9-16.
8. Hodges PW, Sapsford R, Pengel LH.Postural and respiratory functions of the pelvic floor muscles. Neurolog Urodyn. 2007; 26: 362-71.
9.Smith MD, Coppieters MW, Hodges PW. Is balance different in women with and abdominal muscles in women with and without incontinence.Neurolog Urodyn. 2007; 27: 71-8.